ADIESTRAMIENTO
CANINO
GUÍA
BÁSICA
Colaboración de mi buen amigo JC.
Tras muchos años de experiencia en el adiestramiento canino, he llegado
a la conclusión de que existen demasiados aficionados con una total falta de información
en lo referente a educación de sus cachorros, y más aún en el adiestramiento disciplinario.
Tanto un concepto como otro, deben estar bien diferenciados, los dos son
de extrema importancia, ya que en la mayoría de lque en la perfecta coordinación
de ambos, radica el que nuestro "buen amigo" se convierta
en su edad adulta, en un compañero o en un serio problema que, a veces, tiene
una triste y drástica solución.
En este apartado solo tengo una pretensión,
la de informar a aquellos aficionados a los perros que lo necesiten, de unas normas
básicas a seguir con el fin de que nuestro perro, adquiera desde muy joven, unos
hábitos de comportamiento tales, que tanto perro como dueño, puedan disfrutar
juntos en todo momento y lugar, sin las típicas molestias que suelen padecer aquellos
que por inexperiencia, han "educado" a sus perros de forma que estos llegan a
convertirse en unos mimados, lo que con el tiempo, les suele convertir en "problemáticos",
ya que siempre se intenta corregir los defectos de una educación errónea, cuando
el perro ya posee un carácter y personalidad propia, y que dependiendo del tamaño
y raza, puede llegar incluso a no reconocer a su dueño como tal, poniendo a prueba
su autoridad, para de ese modo, convertirse él, en el jefe de su manada particular.
No olvidemos que los perros son animales jerárquicos, que solo obedecen a
un líder, y que según van ganado confianza en sí mismos, se van creyendo capaces
de gobernar su manada, y por ello, en un momento dado, intentarán poner a prueba,
la hasta entonces autoridad de su dueño, pretendiendo con ello, destronar al jefe
para ocupar su lugar. El hombre para ellos es el jefe de su manada, siempre y
cuando éste sea justo, autoritario, y haya establecido unas normas y disciplinas
básicas desde un principio.
El perro ve a la familia humana como su manada,
y dentro de ella, establece su propia jerarquía, en la cual el perro no siempre
ocupa el último lugar. Dependiendo de la autoridad mostrada, el perro verá a un
Jefe, que no tiene porqué ser el dueño; el perro establece y adjudica a cada miembro
de la familia, un lugar jerárquico, donde él puede estar ocupando una posición
por encima de otros miembros humanos.
Esto no implica que no obedezca a todos
y cada uno, ni tan siquiera que les tenga más cariño a unos que a otros, con seguridad
el perro daría su vida para salvar la de cualquier integrante de su manada, pero
sólo los que estén por encima de él en ese orden jerárquico establecido, los considerará
como superiores. Es de estas normas de lo que yo pretendo informar, intentando
que mis propias experiencias sirvan para despejar algunas de esas dudas, que a
todo aficionado a los perros, sin experiencia previa, le surgen cuando adquiere
un cachorro sea cual fuere su raza.
-.Prólogo
Partiendo de la base de que cada perro es un mundo, debemos comenzar por comprender
que no existe ningún método mágico para adiestrar a todos los perros siguiendo
una misma fórmula. Existen muchos libros sobre adiestramiento y educación canina,
libros que merecen todos mis respetos, pero que nadie pretenda encontrar en ellos,
y tampoco en esta guía, una vía rápida y garantizada de éxito seguro.
Cada
perro tiene su carácter, y por tanto debe ser educado y adiestrado de una forma
totalmente individualizada, eso sí, teniendo en cuenta unos principios básicos
comunes a todos ellos.
Esta guía pues, debe ser tenida en cuenta como una
mera guía conductora de dichos principios, siendo el propio dueño, o en su caso
el adiestrador profesional, el que tras observar la conducta del perro, decide
el método más idóneo a emplear. Por último, aconsejo que si desea adiestrar a
su perro para la defensa o el ataque, se ponga en manos de un profesional, ya
que un perro con un adiestramiento incorrecto, puede convertirse en un compañero
agresivo, tanto con usted, como con el resto de su familia y amistades, dándole
más de un disgusto que a buen seguro, se podría haber evitado. Solo una cosa más
antes de dar comienzo a la Guía Básica, en el tema
del adiestramiento para la defensa y el ataque, yo personalmente tengo mi particular
punto de vista sobre su proceder.
Los perros nacen ya con el instinto de la
defensa de su propiedad, y también de quienes con él conviven. Por ello considero
innecesario enseñarles algo que ya saben utilizar.
A mis perros nunca les
he tenido que enseñar como defenderme o cuidar de mi casa o coche, ellos por sí
solos han demostrado como hacerlo, por ese motivo, en el apartado de defensa,
me he limitado a enseñarles una sola cosa, soltar a la orden. Cualquier perro
adiestrado en la obediencia, debería poder ser controlado cuando por algún motivo
arremete contra alguien, si realmente el perro ha sido adiestrado para obedecer,
incluso en ataque a distancia, debería frenarse tan solo al escuchar nuestra orden.
Esa es toda la educación que desde mi punto de vista un perro necesita para ser
nuestro mejor amigo, nuestro guardián y nuestro compañero.
-
. La compra del cachorro.
La compra del cachorro no es una decisión
que se deba tomar a la ligera, no lo haga a lo loco, ni se deje influir por los
caprichos de sus hijos. Un cachorro en casa implica sobre todo muchas obligaciones,
las cuales hay que tener muy en cuenta antes de decidirnos a adquirir uno, incluso
si es de "esos que no crecen".
Antes de nada debe consultarlo en casa, hablarlo
con todos los componentes de su familia, informarles de que desde el mismo momento
de su llegada, deben responsabilizarse de su bienestar, y no me refiero a darle
todo tipo de mimos, consintiéndole todo aquello que el cachorro desee hacer, sino
todo lo contrario. Hay que establecer desde un principio quien se encargará de
su alimentación, de su limpieza y de sus paseos diarios.
Es muy común que
al principio todos colaboren, pero nuestro amigo necesitará las mismas atenciones
durante el resto de su vida, tanto si nos apetece como si no, con lluvia y sin
ella, de día y de noche, cuando estamos cansados, malhumorados, o enfermos, él
no entiende de eso, su paseo, comida y limpieza serán imprescindibles para su
felicidad, al igual que todo nuestro cariño, y nosotros, desde el mismo momento
de su compra, adquirimos todas esas responsabilidades. Seamos serios, si no nos
vemos capaces, olvidémonos de él.
Si por fin se ha decidido usted por adquirir
un cachorro, enhorabuena. Ahora es el momento de localizar un ejemplar que se
adapte a nuestro sistema de vida, hay que tener en cuenta algunas cosas, como
por ejemplo ¿dónde va a vivir?, este es un punto importante, ya que si el perro
debe pasar la mayor parte de su tiempo entre las cuatro paredes de un piso, tendremos
que olvidarnos de los de razas grandes o nerviosas, incluso de algunas razas pequeñas,
a las que sus genes obligan a un constante ejercicio físico.
Perros como
el Cocker Spaniel han protagonizado mas de un incidente por vivir encerrado, no
olvidemos que sus ancestros fueron cazadores y él sigue necesitando de campo abierto
para correr con libertad, al encerrarlo en un espacio reducido, pese a su aspecto
hogareño, lo único que conseguimos es crearle un trauma, que generalmente termina
en un comportamiento agresivo, incluso a la familia con la que vive. Existen muchas
razas que con el tiempo se han ido adaptando a nuestra vida en la ciudad, razas
como el Pekinés, el Teckel, el Bull-dog, lo Schanauzer miniatura, el Yorkshire,
el West Higland y otros muchos, incluso algunos de razas medianas o grandes, pero
sería interminable describirlas todas y no por ello, sería lo más acertado, ya
que dentro de cada raza, también existen líneas de sangre más o menos adaptadas
a nuestra forma de vida.
Lo mejor en estos casos es consultar con propietarios
de distintas razas, averiguando que tal se comportan sus perros en casa, y que
problemas les ocasiona. Después debe pensar en el pelaje, ya que poco o mucho,
todos pierden algo de pelo durante la muda, y será el ama de casa quien podría
salir perjudicada, aquí todos deberían colaborar, y ya no solo por defender la
igualdad entre sexos. Algunas razas requieren más cuidados que otras, téngalo
también en cuenta.
Si desea que su perro se adapte a lo que dicta su estándar,
puede que tenga que afrontar un corte de cola u orejas, o quizás por su pelaje,
requiera constantes cepillados. Consulte sobre estos temas
antes de comprar.
En cuanto al sexo a elegir, decir que la hembra, aunque
más casera y cariñosa, tiene el inconveniente de sus dos celos anuales. El macho
por el contrario, más posesivo y autoritario, tiende a huir cuando una hembra
le reclama con su característico aroma menstrual. Ambos serían perfectos como
fieles compañeros de fatigas, los dos darían la vida por usted, tanto uno como
otro protegerían a los suyos, la elección es solo suya, pero siempre es conveniente
dejarse asesorar por un profesional o criador particular.
El lugar más apropiado
para adquirir un can, sería un criadero. Algunos se especializan en varias razas,
no consulte a uno solo, visite varios y medite su decisión. Piense sobre todo
que todos los cachorros que vea, llegarán a ser adultos, y que su crecimiento
puede ser muy rápido, tanto que a los pocos meses, aquella simpática bola de peluche,
se puede haber convertido en un travieso y poco agraciado can.
En cualquier
caso, la apariencia física no debería importarnos, todos son capaces de demostrarnos
su cariño con multitud de detalles a lo largo de su vida. Otra opción para adquirir
un perro, es la de acudir a algún centro de recogida. Normalmente estos centros
no reciben ayuda de ningún tipo, y aún así, siguen sin cobrar nada a cambio de
obsequiarle con un ser que puede significarlo todo para usted y los suyos. Existen
Centros de acogida muy diversos, conozco algunos que cuidan a sus animales mucho
mejor que en cualquier criadero profesional, y doy fe de que los perros allí existentes,
no tienen nada que envidiarles a otros ejemplares criados por profesionales o
aficionados.
Pero claro, es muy posible que usted sea un amante de una raza
concreta, y nada de lo que yo diga le va a hacer cambiar de opinión, está usted
en su derecho y yo le aplaudo, yo mismo tengo mis razas favoritas, cada una por
una cualidad distinta, por eso respeto su decisión, y también los motivos que
le han llevado a ella.
En cuanto a la documentación del perro, puede que
al principio no le dé usted demasiada importancia, pero ¿quien sabe si con el
tiempo llega a aficionarse a los concursos caninos en vista de que su ejemplar
es el más bonito del barrio?, si lo tiene indocumentado, será inútil insistir,
y tendrá que reprocharse no haber solicitado s Pedigrí a tiempo. El Pedigrí es
tan solo el reconocimiento de que su perro es de pura raza, y en él constan los
padres del mismo, no olvide exigírselo al vendedor. Y ya como último paso, comience
a preparar todo aquello que el cachorro pudiera necesitar, empezado por elegir
un rincón donde dormir, comprándole su comedero y bebedero, en definitiva, procure
que a la llegada del cachorro, éste se encuentre confiado, con sus principales
necesidades cubiertas, no deje para después de su llegada ningún cabo suelto,
infórmese del tipo de comida que le gusta, y no la cambie de forma radical, hágalo
de manera paulatina.
- . La llegada a casa.
Evite sobre todo que sus hijos, si los tiene, vean a su nuevo compañero como
un juguete, edúqueles para que comprendan que se trata de un ser vivo, con sus
inquietudes y necesidades, entre las que se encuentran la curiosidad y el descanso.
Nada más llegar a casa, déjelo en el suelo y permítale que olisquee su nuevo
hogar. Esto será un paso importante, no le agobien con caricias, déjelo a su aire
hasta que lo haya investigado todo a su voluntad, luego él mismo será el que vaya
a ustedes buscando esas caricias, enséñele su rincón privado, obsequiándole con
algún juguete, y tengan preparado un viejo periódico para lo que sin duda, será
inevitable.
Los cachorros deben comer varias veces al día, al igual que lo
hacen los niños humanos, por tanto les prepararemos su plato favorito y le dejaremos
comer en paz. Si vemos que no come, tampoco debemos forzarlo, ya lo hará cuando
tenga hambre, pero es importante no dejar comida en el plato durante mucho tiempo,
puesto que si ésta, es comida fresca, papilla o similar, será sin duda un atractivo
menú para las moscas y demás insectos. Lo que sí debemos dejar siempre a su alcance,
es agua fresca, la cual cambiaremos cada día.
- . Empecemos
a educarle.
La educación básica comienza enseñándole e lugar que hayamos
elegido para que realice sus necesidades, ya que siendo cachorro no conviene sacarlo
a la calle para evitar contagios peligrosos, al menos no hasta haber sido vacunado.
Para ello debemos vigilarlo de forma continúa durante los primeros días,
sobre todo después de las comidas y cuando despierte de sus numerosas siestas.
Será entonces cuando inevitablemente intentará orinar. Sin gritos y por supuesto,
sin golpes, debemos interrumpir su micción y transportar al animal hasta donde
hemos decidido instalar su pequeño y particular cuarto de baño.
Allí habremos
colocado unas hojas de periódico, depositaremos al cachorro sobre ellas y lo mantendremos
allí hasta que continúe con su pipí. Cuando esto ocurra, y finalice su micción,
le obsequiaremos con toda una fiesta de caricias y halagos, que deben ser incluso
exagerados. Si en la primera interrupción del pipí, el cachorro mancho el suelo
con algunas gotas, empaparemos una hoja de periódico en la mancha y la llevaremos
hasta el lugar elegido, de forma que cuando el perrito note el olor, recuerde
cual es su retrete.
La mancha de suelo la limpiaremos enseguida para evitar
que pueda confundirse con tantos olores, un poquito de lejía con agua será suficiente.
Siendo constante durante los tres primero días, el cachorro debería aprender a
dirigirse a su lugar cada vez que sienta deseos de orinar, claro que por su edad,
es muy posible que pese a sus intentos, deba realizar la micción en plena ruta
de su viaje, no le riñan, simplemente no pudo aguantar más.
Un buen truco
para cortar la micción a la mitad, es hacer un ruido fuerte evitando que el cachorro
sepa que lo hemos producido nosotros. Cerrar un libro de golpe, golpear en la
mesa, etc., con este método, el cachorro creerá que existe una barrera invisible
y natural que evita que pueda orinar en ese lugar, y buscará ayuda para encontrar
el sitio ideal, esa ayuda deberá mostrársela usted.
- · La primera noche en casa.
En la primera noche, es muy posible que
nuestro nuevo amigo eche en falta a sus hermanos de camada, para evitarlo en lo
posible, colocaremos junto a su "cama"un despertador que le acompañe, cuyo tic-tac
le recordará el corazón de su madre, y una vieja zapatilla para que crea estar
junto a nosotros.
A pesar de todo, es más que probable que la primera noche
llore un poco en su repentina soledad. Es mejor no hacerle caso, ya que de consolarlo
ese día, él, inteligentemente comprenderá que su llanto implica la ausencia de
sus dueños, y eso es precisamente lo que él busca, nuestra presencia. Poco le
importa si cuando llegamos a él, le consolamos con suaves palabras o le reprendemos
airadamente con gritos, él quiere vernos, y cuando llora nos ve, eso le basta,
por tanto es preferible no acudir a sus llamadas, para que entienda que por mucho
que ladre o llore, no hay nada que pueda conseguir, y a la segunda o tercera noche,
quedará callado.
Pero no se asusten, no todos los perros ladran, algunos
desde el primer día, permanecen en silencio durante toda la noche, todo es cuestión
de suerte, aunque yo recomiendo siempre que el cachorro sea encerrado en su lugar
de dormir, durante algunos minutos durante el primer día, y repetir dicho encierro
varias veces, prolongando incluso el tiempo del mismo.
Si vivimos en comunidad,
es preferible que llore y ladre durante el día, y haya aprendido la lección una
vez llegue la noche. Haciendo esto, es probable que el cachorro comprenda que
su ladrido no tiene la respuesta que él espera, y se acostumbre a permanecer en
silencio hasta que alguien vaya a por él.
- · La alimentación.
Es por todos conocido que los perros suelen comer de todo, pero eso no significa
que todo les siente bien. Una alimentación equilibrada y completa, reporta al
perro toda la energía necesaria, proporcionándole un pelo brillante y un aspecto
sano, además de darle vitalidad, alegría y felicidad.
El perro no es más
feliz por comer más, ni siquiera lo es cuando come solo lo que le gusta, es posible
que disfrute en el momento de la comida, pero ese placer termina, y puede tener
graves consecuencias. La más común es la obesidad.
Para una correcta alimentación,
debemos seguir los consejos de los profesionales. Yo personalmente pienso que
la comida preparada es la mejor, siempre y cuando se haya elegido una marca de
calidad, que no es lo mismo que una marca conocida. Yo siempre he preferido el
pienso seco, evita que acudan a su comedero insectos, a la vez que alimenta proporciona
un buen ejercicio para sus mandíbulas, y además les limpia los dientes.
Hay
que tener en cuenta que no todas las marcas son buenas para todos los perros,
es probable que una marca concreta sea bien tolerada por un ejemplar, y le proporcione
un pelo suave y con brillo, y una vitalidad y energía saludable, mientras que
esa misma marca de piensos, le ocasione a otro ejemplar trastornos digestivos,
falta de vitaminas, o simplemente, no lo asimile bien.
Por ello recomiendo
probar que marca se adapta mejor a cada perro, teniendo en cuenta que por norma
general, las más caras son en este caso, las mejores, y no siempre las menos rentables,
ya que suelen ser más concentradas y por tanto deben ingerir menos cantidad alimentando
lo mismo. Por otro lado, debe acostumbrar a su perro a comer a unas horas concretas,
su estómago es muy sensible, aunque no lo creamos, y es preferible que su organismo
se adapte a unas pautas fijas en su alimentación.
Existen algunos alimentos
que son perjudiciales e incluso mortalmente peligrosos, los huesos de pollo o
ave por ejemplo, pueden convertirse en afiladas astillas y perforarle cualquier
zona de su órgano digestivo. Por otro lado, tenemos que tener en cuenta que la
digestión de un perro es bastante más lenta que la nuestra, y sobre todo con algunos
alimentos, podemos obligarle a que su estómago trabaje en la digestión un tiempo
excesivo, lo cual no le reportaría nada bueno. Por poner un simple ejemplo, una
patata dura sin digerir toda una semana en el estómago de un perro, así pues,
es algo que debemos evitar darle.
Otra cuestión que siempre me ha preocupado,
es evitar que a mis perros les den de comer cuando los humanos se sientan a la
mesa. Hay varios motivos que me impulsan a estar en contra de esta insana costumbre,
pero mirando tan solo por el bienestar del perro, puedo exponerles un planteamiento
que quizás les convenza para siempre y no caigan en la tentación.
Cuando un
perro intuye la posibilidad de comer, hace que su organismo inicie un proceso
digestivo que le prepare para la ingesta de alimentos. Si le acostumbramos a que
cada vez que nosotros nos sentamos a la mesa, preparamos una comida, nos comemos
un bocadillo, o "picamos" cualquier cosilla entre horas, siempre hay algo que
él puede probar, estaremos estableciendo un mecanismo que se repetirá siempre
que el perro entienda que cabe esa posibilidad de comer algo, cualquier cosa.
Su estómago comenzará a trabajar, y de seguir así, no dejará de hacerlo en todo
el día, algo para nada recomendable, créanme.
Así pues, el perro deberá comer
tan solo su comida, siempre en su plato y a ser posible, dentro de un horario.
Sin embargo también hay que decir, que hay criadores o poseedores de perros, que
prefieren otros tipos de alimentación, algunos les han enseñando a sus canes a
comer de un único plato, en donde la cantidad del alimento es suficiente para
todo un mes, siendo el propio perro el que acude a comer dependiendo de su apetito.
Aquí, como en todo, nadie es poseedor de la verdad absoluta, y será usted quien
mejor conocerá a su perro, y podrá por tanto elegir el método más adecuado y beneficioso
para él.
- · Empieza el cole.
Enseñar a
nuestro perro a obedecer no significa que lo estemos preparando para hacer de
él un espectáculo circense. La enseñanza básica que todo can debería tener, nos
proporcionará a corto plazo un montón de satisfacciones, tanto para nosotros,
como para el propio can. Yo lo tengo muy claro, un perro es tanto más feliz, cuanto
más cosas sabe hacer. O dicho de otro modo, a un perro le hace feliz una cosa
por encima de todas las demás, poder hacer cosas por su dueño, obedecerle y sentirse
con ello útil.
Repito que no se trata de que sepa hacer un gran
número de piruetas, ni de cuan simpáticas estas puedan llegar a ser. A nuestro
perro le gustará sobre todas las cosas sentirse útil, saberse comprendido, y por
supuesto, saber que entiende lo que su dueño quiere de él, y se lo puede demostrar
haciéndolo.
La mejor manera de crear un vínculo con nuestro amigo el perro,
es conociéndonos mutuamente, y una manera de estrechar esos lazos que ya nos unen,
es a través de la disciplina, de la educación, de conseguir que nuestras palabras
tengan sentido para él, que su comportamiento sea previsible, que conozcamos por
sus gestos lo que nos quiere decir, tanto como él debe aprender de los nuestros
lo que esperamos y deseamos que él haga.
Como humanos, como seres más inteligentes
que los cánidos, debemos ir por delante en estas enseñanzas, debemos aprender
a conocer a nuestro perro, a adelantarnos a sus movimientos, a prevenir sus errores
antes incluso de que los haya cometido. Debemos ir por delante para poder demostrarles
quienes somos, quien manda y quien debe obedecer. Vaya por delante una advertencia.
Al igual que nosotros, un día nos levantamos con el píe izquierdo, y no nos apetece
hacer nada, no estamos capacitados para trabajar al ritmo con que lo hacemos
el resto de los días, nos sentimos pesados, malhumorados, somnolientos, o sencillamente,
apáticos.
Nuestro perro tiene todo el derecho de mundo a tener un día de
las mismas características. Si observamos que un día el perro no pone de su parte
lo que por norma suele poner, si le vemos desganado para llevar a cabo una clase
de aprendizaje, será mejor dejarlo para otro día. No conviene forzar una enseñanza
cuando cabe la posibilidad de que esta no sea asimilada por el alumno, y cuando
lo más normal, es que si aprende algo, lo aprenda mal.
- ·
Material necesario.
Comenzaremos por preparar todo el material que
nos pueda ser necesario para enseñar a nuestro perro a obedecer. Así pues, deberemos
adquirir una correa o "Traílla" para adiestramiento. No se trata de la típica
correa con la que los niños pasean a sus perros en el parque, no, se trata de
una correa de al menos tres metros de longitud, con un mosquetón a cada extremo,
y con varias anillas repartidas a diferentes distancias.
La propiedad de esta
correa, es la de poder dar mayor o menor distancia de sujeción al perro, ya que
aunque al principio se empieza por distancias cortas, éstas se han de ir incrementando
a fin de conseguir que el perro obedezca incluso cuando no se siente controlado
por correa alguna.
Después tenemos que conseguir un collar de adiestramiento,
los hay que llaman a estos collares de "castigo", pero puesto que no soy amigo
de castigar a nadie, estos collares los considero de adiestramiento única y exclusivamente.
Los hay de dos tipos, los de "pinchos" y los "estranguladores", ambos son buenos
si son bien utilizados, y en ninguno de los dos casos, se debe hacer daño al perro
con su utilización. Para empezar, con estos dos artilugios bastará, un collar
bien colocado, a cuya argolla va unida la correa extendida a la mitad de su distancia
total. En este punto una apreciación. La correa debe ir suelta, nunca tirante,
y en caso de tener que "dar" un tirón de aviso, este deberá ser seco y nunca ser
mantenido.
Si es necesario, se darán varios tirones secos, dejando nuevamente
la correa floja. Los tirones no deben ser excesivamente fuertes, tan solo se trata
de dar avisos al can de algo que ha hecho mal, no de castigos por haberse equivocado.
- · Caminar al lado.
El perro siempre debe caminar junto a nosotros,
no entorpeciéndonos el paso, sin adelantarse ni atrasarse, y parándose cuando
nosotros paremos. En caso de un alto, el perro puede optar por permanecer de píe
o sentarse junto a nosotros. La norma generalizada, es hacer que el perro camine
junto a nuestro lado izquierdo, salvo en el caso de personas zurdas, que lo hará
en el lado derecho. Esto es así motivado por dos razones de peso.
Primera,
al igual que en los caballos, estos prefieren ser montados por su lado izquierdo,
los perros prefieren ser guiados teniendo a su guía al lado derecho. Por otro
lado, puesto que los perros eran adiestrados en un principio para ser usados en
el ejército y también en los cuerpos de seguridad, los soldados o policías encargados
de los canes, debían tener en plena libertad de movimientos su mano derecha, para
poder en caso de necesidad, utilizar su arma.
Como es obvio, solo en el caso
de ser estos guías zurdos, adiestraban a su perro para caminar al lado contrario.
Estas bases quedaron después para todo tipo de adiestramiento, incluido el adiestramiento
de perros lazarillos, los cuales aprenden a dejar todos los obstáculos a su izquierda,
llevando a su dueño en su lado derecho, y fuera de todo peligro. Por tanto, y
para no salirnos de las normas ya establecidas, colocaremos el collar al perro,
y lo sujetaremos con la correa doblada por la mitad.
El perro deberá situarse
en el lado izquierdo de nuestras piernas, la correa en su zona mas cercana al
collar, la asiremos con la mano izquierda, y el con
la derecha cogeremos el extremo final. Para empezar, siempre es conveniente hacerlo
a una velocidad algo más rápida de lo normal, así el perro no tiene tiempo de
pensar en que hace y porqué lo hace, se limita a caminar junto a nosotros sin
saber aún cual es el motivo ni la dirección. Desde la posición de parados, iniciaremos
la marcha con el píe izquierdo, casi dándole un pequeño empujón en el lomo al
perro, a modo de aviso.
Justo coincidiendo con el primer paso, diremos con
voz autoritaria, que no necesariamente debe ser fuerte, una palabra que para nosotros
siempre vaya a significar lo mismo, es decir, caminar junto a nosotros. La palabra
estándar (en alemán) es "Fuss", pero aquí cada uno
puede utilizar la suya propia, eso sí, debe ser corta y fácilmente distinguible
del resto.
Seguiremos repitiendo la palabra cada vez que veamos que el perro
se atrasa o adelanta a nosotros, al tiempo que con un tirón flojo pero seco, le
haremos comprender su error. Es una buena idea practicar este ejercicio junto
a una pared, de modo que el perro no pueda distraerse ni separarse de nosotros.
Como ya dije, los pasos deben ser rápidos al principio. Si el perro se atrasa,
sin hacerle demasiado caso, repetimos la palabra y damos un tirón hacía adelante,
de forma que el perro se vea forzado a permanecer a nuestro lado.
Si por
el contrario se adelanta, el tirón lo daremos hacía atrás, diciendo una y otra
vez la misma palabra. De vez en cuando, y aprovechando que el perro haya cometido
el error de adelantarse, daremos una segunda voz, en esta ocasión para detenernos.
Aquí se puede emplear una palabra que indique que se siente, o simplemente pararse.
En alemán, la lengua madre del adiestramiento canino, y la que mejor suena por
su vocalización se emplea "Sitz" para sentarse, así
que siguiendo con las normas preestablecidas, ordenaremos que el perro se siente
a nuestro lado, y lo repetiremos cada vez que intente adelantarnos caminando.
Con ello conseguimos que el perro esté ala expectativa de lo que vamos a hacer,
sabe que si se adelanta recibe un tirón y le hacemos sentarse, así que poco a
poco irá procurando averiguar cuando pretendemos parar la marcha, y para ello
irá más pendiente de nuestros pasos, procurando no adelantarse ni atrasarse.
Como es lógico, todo lleva su tiempo, y esto es algo nuevo para su pequeño amigo,
así que no lo agobie demasiado, y deje para mañana el resto de la clase. Una norma
a tener en cuenta es finalizar una clase siempre tras una buena actuación de nuestro
alumno, de forma que podamos premiarle con caricias y juegos como recompensa a
su labor, y sobre todo, nunca pasar a un nivel superior sin haber aprendido a
la perfección el anterior. En adiestramiento canino se deben seguir unas pautas,
y no saltárselas por mucha prisa que uno tenga.
- ·
Sentado. Para obligar a sentarse a nuestro amigo, podemos emplear un par
de trucos. Al tiempo que pronunciamos la palabra adecuada, en este caso "Sitz",
damos un pequeño tirón de la correa hacía atrás con la mano derecha, y con la
izquierda, presionamos sobre la parte posterior de su lomo, obligándole a sentarse.
Según el perro vaya adquiriendo el hábito de sentarse, se le puede ir recordando
con otro pequeño turco, que consiste en presionar suavemente (y a ser posible
sin que el perro se percate de ello) con nuestro píe derecho, cruzándolo por detrás
de la pierna izquierda, al tiempo que se le da el consabido tirón de la correa
y se pronuncia la palabra "Sitz".
Comprobaremos
que en poco tiempo el perro ha asimilado la palabra al gesto de sentarse, y que
incluso sin decírselo, cada vez que nos detengamos en mitad de una caminata, el
perro se sentará a la espera de reiniciar de nuevo el paseo.
-
· Tumbado. Desde la posición de sentado, dejaremos
casi suelta la correa, de forma que el seno que forme, roce el suelo cercano a
nuestro píe izquierdo. Con la voz "Plafz", pisaremos
la correa intentando que el tirón de la misma obligue al perro a bajar la cabeza
hasta el suelo. Si es necesario se le puede empujar con suavidad apretándole sobre
el lomo y estirando sus patas delanteras hacía delante. Esta posición es a veces
incomoda para el perro, sobre todo si es impuesta, así que nos tendremos que armar
de paciencia y repetirla una y otra vez hasta comprender que el perro ha entendido
lo que queremos conseguir. En cuanto lo haya hecho bien un par de veces, daremos
el ejercicio por concluido hasta el día siguiente. Recuerde que es conveniente
y casi obligatorio, finalizar una clase con un ejercicio bien hecho, para de ese
modo poder terminar con juegos y caricias, algo que siempre será gratificante
para el alumno.
- · Quieto
en el lugar. Con los dos ejercicios anteriores aprendidos a la perfección,
pasaremos a dejar el perro sentado o tumbado en un lugar concreto, alejándonos
de él de forma paulatina. Al principio bastará con darle la orden de
"Quiet", y colocarnos frente a él sujetando la correa sin estirar. Poco
a poco y dependiendo de cómo vaya comportándose el can, iremos ampliando la distancia,
al principio situándonos siempre frente a él, y luego, sin soltar la correa, dando
vueltas a su alrededor muy despacio, y repitiendo la palabra "Quiet"
tantas veces como sea preciso. Este ejercicio siempre ha de finalizar situándonos
frente al perro, y a la voz de "Aquí", dar un tirón
hacía nosotros que obligue al perro a acercarse lo más deprisa posible. Si todo
ha salido bien, cuando esté frente a nosotros finalizaremos la clase con los consabidos
juegos y caricias de rigor.
Con el tiempo, y cuando el perro haga este ejercicio
de forma correcta, le obligaremos a sentarse una vez haya llegado hasta nosotros,
y permanecer en esa posición hasta que le digamos "junto",
momento en que dando la vuelta por nuestro lado derecho, deberá situarse a nuestro
lado en posición de sentado.
- · Examen de ejercicios.
Con estas primeras clases aprendidas, iniciaremos un ciclo de repetición de todas
ellas mezcladas. Primero en lugares poco transitados, para evitar en lo posible
las distracciones del animal. Luego y de forma progresiva, ampliaremos nuestros
paseos hasta zonas más pobladas. Nos detendremos siempre antes de cruzar una calle,
miraremos a ambos lados, y obligaremos al perro a que espere sentado a la voz
de "Fuss", de cuando en cuando frenaremos nuestra
marcha, y le haremos que se siente primero y se tumbe después. Estos ejercicios
los iremos repitiendo durante varios días, y no haremos modificaciones hasta no
estar seguros de que el perro ha comprendido a la perfección todos y cada uno
de los ejercicios y las palabras asociadas al mismo. · También
con los gestos. Estando seguros de que el perro nos comprende cuando le
ordenamos hacer estos ejercicios, se los repetiremos durante un tiempo realizando
al unísono un gesto concreto. Para la palabra "Fuss",
golpearemos nuestro muslo izquierdo con la palma de la mano del mismo lado, movimiento
que haremos siempre cada vez que digamos la orden "Fuss".
Para "Sitz", colocaremos la palma de la mano izquierda
frente a los ojos del perro.
Si el perro está frente a nosotros, le mostraremos
la palma y pronunciaremos la palabra.
Para la orden "Plafz",
elevaremos nuestro píe izquierdo y lo bajaremos despacio, con la planta del mismo
paralela a suelo, al igual que si estuviéramos pisando la correa como cuando le
enseñábamos a tumbarse al principio. Para la orden "Aquí,"
llevaremos nuestra mano derecha a nuestro pecho haciendo coincidir el gesto
con la orden, al igual que en el resto de ejercicios. Poco a poco, y tras muchas
repeticiones, el perro atenderá y obedecerá las órdenes, ya sean dadas estas de
viva voz o a través de los gestos.
Esto nos será muy útil para dar órdenes
a distancia o en lugares donde no quiera alzar la voz.
- · Media vuelta. Un difícil ejercicio cuando se tiene que explicar a través
de un texto, pero muy sencillo de llevar a la práctica si desde un principio se
entiende su mecanismo. Con la correa cogida con la mano derecha en el extremo,
y con la izquierda junto al collar, iremos caminando a paso firme y rápido. En
un momento dado, ordenaremos "Fuss", y giraremos
de forma brusca hacía nuestra izquierda, manteniendo la correa solo con la mano
derecha, pero dejando al perro atrás, y pasando sin parar de andar, la correa
por nuestra espalda a nuestra mano izquierda, para después volver a cogerla como
al principio, con la derecha el extremo y con la izquierda junto al collar.
En este ejercicio debemos olvidaros un poco del perro, somos nosotros quienes
tenemos que aprender a realizarlo bien, al girar hacía nuestra izquierda una media
vuelta, dejamos atrás al perro durante unos segundos, él se dará cuenta cuando
al pasar la correa a nuestra mano izquierda, noté el tirón de la misma, y corra
raudo hasta la posición de "Fuss".
Las primeras
veces el can parecerá desorientado, no importa, nos tenemos que limitar a situarlo
a nuestro lado izquierdo con tirones secos de la correa, y sin dejar de caminar.
En muy poco tiempo el perro aprenderá a estar pendiente de nosotros para evitar
los tirones, nos mirará a la cara intentando adivinar cuando vamos a girar, y
se convertirá en un reto para él, adelantarse a nuestro giro.
Como siempre,
el ejercicio finaliza cuando el perro lo hace correctamente un par de veces, y
al día siguiente se repite para perfeccionar. Más adelante, modificamos el ejercicio
alternando los giros de media vuelta con giros a izquierda o derecha.
Para girar a la izquierda nos ayudaremos de un pequeño tirón de la correa
hacía atrás y si fuese necesario, un pequeño golpe con la rodilla derecha en su
costado.
En los giros a la derecha, sencillamente
giramos y con un tirón de la correa le obligamos a situarse a nuestra altura,
simplemente repitiendo la voz de
"Fuss". Nuevamente y durante los días que sea necesario,
repetiremos todos los ejercicios hasta comprobar que el perro ha asimilado y aprendido
a la perfección todo lo que hemos pretendido enseñarle, ya sea con las voces o
con los gestos.
- · Quieto a distancia. Como
en el ejercicio de "quiet" con la correa, iniciaremos
la sesión con un paseo, una detención y el perro en posición de sentado o tumbado.
Al igual que hiciéramos antes, nos iremos alejando del perro de forma paulatina,
primero sujetando la correa por su mitad, y luego por el extremo una vez abierta
en su totalidad. Daremos vueltas alrededor del perro mientras repetimos una y
otra vez la orden.
Finalmente, si el perro se muestra tranquilo, soltaremos
la correa frente a nosotros muy despacio, y continuaremos alejándonos un poco
más. Al principio bastará con que nos alejemos varios metros, luego podemos incrementar
la distancia hasta 10 o 15 metros, dando vueltas en círculo a su alrededor, pero
sin dejar de tenerlo al alcance de nuestra vista, (y nosotros de la suya). Si
es perro permanece quieto el tiempo suficiente para demostrar que ha entendido
el ejercicio, lo finalizaremos con una llamada de "Aquí",
y le obsequiaremos con juegos y caricias.
Algunos adiestradores son partidarios
de hacer la llamada de "Aquí" tan solo a partir de la posición de sentado, y nunca
de la de tumbado. El perro adiestrado así, diferenciará ambas opciones, sabiendo
que si está sentado puede ser llamado por su dueño para acudir hasta donde él
está, y sin embargo, si la posición en la que se encuentra es la de tumbado, antes
de acudir debe pasar a la posición de sentado, o bien esperar hasta que el propio
dueño se acerque hasta él.
Enseñar al perro estas diferencias reportan ciertas
ventajas, así cuando queramos entrar en un local público donde los animales de
compañía tengan prohibida su entrada, dejaremos a nuestro can tumbado, y él deberá
comprender que no se puede mover de allí hasta que su dueño no salga y le autorice
a ello.
- · Distintas creencias En cuanto al
apartado de permitir que nuestros perros sean acariciados por personas extrañas,
yo soy partidario de que mis perros sean todo lo sociables posible, y para ello
no les pongo impedimentos a la hora de relacionarse con nadie. Me gusta que sean
accesibles a todos, que no se comporten de forma agresiva si no hay motivo para
ello. En ocasiones, cuando he tenido ocasión de mostrar en público el grado de
adiestramiento de alguno de mis perros, cuando he realizado exhibiciones de disciplina,
e incluso de defensa y ataque con mis perros, me ha satisfecho demostrar que al
finalizar la exhibición mi perro podía en cuestión de segundos pasar de ser un
fiero protector de su propiedad, a un entrañable amigo de los niños. Y me ha satisfecho
sobre todo, porqué he tenido que vencer el miedo a un mito, el perro capaz de
tal trasformación, fallecido ya a causa de la temible "Lesmaniosis"
era de raza "Dobermann", y puedo asegurar, que pocos
perros como él, me han demostrado su cariño, tanto a niños como ancianos, a conocidos
como extraños.
Todo es cuestión de darle una buena educación, sea esta pública
o privada.
by Jotace