El estudio revela que la alteración genética en esta raza de perros multiplica la actividad de una enzima que provoca la producción en exceso de ácido hialurónico, una substancia que se acumula en la piel de los perros y les provoca los pliegues que les caracteriza.
Este descubrimiento tiene ventajas en los seres humanos, dado que el hallazgo de la creación de estas arrugas en caninos podría permitir hacer extrapolaciones en enfermedades que sufrimos los seres humanos.
El hecho de comprender el sistema molecular que provoca los pliegues de estos perros permitirá llevar a cabo programas de reproducción para mejorar la salud de los animales, a la vez que ayudará a entender ciertas enfermedades humanas. Algunas de estas enfermedades son la fiebre mediterránea o las mucinosis hereditarias.
Las investigaciones también permiten ampliar el conocimiento sobre los procesos de envejecimiento.

Por lo publicado, se dice que esta raza es de las más antiguas del mundo, china de origen y utilizada en diversos menesteres.
En origen el Shar-pei fue un perro de ayuda en las granjas, perro de compañía, que será su utilidad final. También como perro de pelea en un tiempo, pues la flexibilidad de los pliegues de su piel y la esponjosidad de la misma permitía que, en la lucha, sus órganos internos no sufrieran. Está dotado de poderosas mandíbulas con dientes en forma de sable.
Se sabe que en tiempos de la dinastía Han (220 A.C.) ya contaba con una gran estimación, por su parecido con los hipopótamos. Se le conocía como PerroTomb, también llamado Perro de Tumbas, pues se han encontrado restos de ellos junto a las de sus dueños.
Es un animal independiente, pero cariñoso. Yo diría que cada perro se parece un poco a su dueño, al ambiente de la familia, eso suele pasar con todas las razas. El Shar-pei además es un animal que por su rareza llama la atención allá donde va.
Siguiendo con su historia, sobre los años 60, ya no había datos de que se produjeran peleas de Shar-Pei. Esto provocó el que se creara una situación alarmante para su continuidad.
En los años 20 el gobierno chino gravó con un impuesto muy elevado a los propietarios de estos perros, que se iba incrementando con el tiempo. Eso hizo que fuera imposible que un particular pudiera mantener un Shar-Pei; así pues sobre los años los 40-50 raramente sé veía un perro de esta raza en China.
La raza se salvó, gracias a la llamada que un admirador de ella hizo a EE.UU. a través de una conocida revista y siguiendo una respuesta favorable y una demanda masiva, no habían en Hong Kong suficientes ejemplares para atenderla. Por suerte algún criador que tenía cachorros y ciertos particulares pusieron sus perros en manos de expertos y gracias a ellos la raza, además de no haberse extinguido, ha aumentado considerablemente.